En la esquina de Alejandro González con Alcalá encontramos la Taberna La Tienta. Es uno de los locales con más historia (y futuro) de los que rodean la plaza de toros de Las Ventas. La taberna abrió sus puertas en 1952; estamos hablando de más de 60 años de cañas, tapas, vinos y raciones. Y, por supuesto, de tardes de toros, flamenco y tertulia. Si estas paredes hablasen tendrían miles de anécdotas que contar.

 

Mientras otros bares “históricos” cercanos a Las Ventas han ido cerrando sus puertas, La Tienta parece gozar de una juventud eterna. Es punto de reunión habitual de aficionados a los toros, pero también para todo tipo de público. Por ejemplo, el local es un sitio inmejorable para disfrutar del fútbol los días de partido o tomar una cerveza al salir del trabajo.

La Tienta fue desde sus inicios un negocio familiar. Hoy en día, lo sigue siendo, y bien que se nota. Durante años fue regentado por Venancio Molero, que sigue en el recuerdo de los clientes más veteranos. En 2008, sus hijos César y David tomaron las riendas del negocio y, años después, César en solitario.

Los clientes han apodado a César como “El Juli” por su parecido con el torero madrileño. Dicen de él que es único “en el arte de charlar tirando cañas”

Es una historia de las que cada vez quedan menos. Ellos pasaron buena parte de su infancia en la taberna, crecieron viendo a su padre trabajar detrás de esa barra y, cuando llegó el momento, no dudaron en seguir sus pasos para continuar escribiendo páginas de esta pequeña aventura familiar.

Para ello, en vez de hacer una apuesta conservadora, decidieron llevar a cabo una gran reforma. En la primavera de 2018, tras meses de trabajo, el establecimiento abría de nuevo sus puertas al público. Sin lugar a dudas había merecido la pena: el local cuenta desde entonces con unas instalaciones a la altura del siglo XXI. Fue una pequeña revolución pero que no le hizo perder el encanto típico de las tabernas taurinas de toda la vida. César afirma que una de sus mayores bazas es “que se ha sabido conjugar la tradición con modernidad”.

Durante la Feria de San Isidro, la taberna es un hervidero de actividad y en esas cuatro semanas hacen su particular “agosto”. La hora punta se alarga de cinco de la tarde a once de la noche y algunos clientes afirman con sorna que esos días “hay más gente trabajando en la taberna que en la propia plaza”. Un ejército de camareros se encargan de que a nadie le falte de nada: cada cerveza con su tapa y cada ración con su pan.

El nombre del establecimiento es, de por sí, un guiño a la tauromaquia. La tienta es la prueba previa a la lidia que los ganaderos realizan para probar la bravura de los becerros

El local se convierte en uno de los sitios ineludibles para tomar la penúltima caña antes de entrar a la plaza o la primera después de salir. Los que no tienen la suerte de contar con entrada para esa tarde, disfrutan y comentan la corrida en las televisiones disponibles. Y es que en La Tienta se respira un ambiente fantástico. La afición común al mundo del toro provoca una agradable complicidad con el personal y entre los propios clientes, aunque acaben de conocerse.

Pero no sólo de cañas vive este establecimiento. Sus tapas y raciones son también muy apreciadas: los mejores torreznos de Madrid, mollejitas de cordero, patatas bravas, huevos rotos con jamón del bueno, croquetas caseras, tomate de la huerta, ensaladilla rusa, calamares fritos, oreja al ajillo, dados de solomillo, etc. Tampoco hay que olvidarse de los productos ibéricos y los quesos de calidad, ni por supuesto de nuestras carnes: rabo de toro estofado, entrecot o chuletón a la parrilla, chuletillas de churra a la brasa, solomillo de ternera, presa de ibérico, etc. Todo preparado como en casa, que para eso somos una familia. En resumen, tapas y raciones tradicionales siempre a la altura en calidad y cantidad.

Sus raciones dejan siempre buen sabor de boca aunque la tarde de toros no haya estado a la altura

Por supuesto, es habitual encontrar en su barra a gente del mundo del toro. También a algunos diestros que, una vez terminada la faena, deciden relajarse tomando una cerveza o un buen vino. Asimismo, se han dejado ver por La Tienta actores, cantantes, deportistas, periodistas y personalidades de todo tipo, como por ejemplo: Mario Casas, Iker Casillas, Lara Dibildos, Floren Domezáin, Paula Echevarría, Vicente del Bosque, José Ramón de la Morena, Gabi, Miguel Ángel Gil, Marta Hazas, Carlos Herrera, Koke, Carlos Lozano, José Mercé, Ramoncín, Rodri, Romay, Sandro, Carlos Sobera, Blanca Suárez y Miguel Torres, entre otros. Ellos, junto a los demás amigos habituales de La Tienta, son nuestro mayor orgullo.

Cuando acaba la temporada taurina, La Tienta se convierte en un sitio menos ajetreado y da la sensación de que la actividad ha bajado una marcha de quinta a cuarta velocidad. Al entrar puede parecerte incluso un local distinto. Pero es el mismo de siempre: pasar por allí se convierte en una experiencia diferente, en otra manera de disfrutarlo.

Como broche de oro, sólo queda destacar la cuidadísima decoración. Una vez más, el mundo de la tauromaquia está muy presente: cuadros y fotos de matadores, impresionantes cabezas de toro, banderillas, etc. Y como hilo musical de fondo, nunca falta flamenco del bueno, muy del gusto de los anfitriones de esta taberna de obligada visita en tarde corrida, y por qué no, en cualquier momento. De hecho, las noches de los jueves y los viernes, en La Tienta suena flamenquito en directo. También es posible contar con músicos para eventos privados, celebraciones, etc. ¡Que nunca falten unas palmas!

 

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