En la esquina de Alejandro González con Alcalá encontramos la taberna “La Tienta”. Es uno de los locales con más historia de los que rodean la plaza de toros de “Las Ventas”. La taberna abrió sus puertas en 1952, estamos hablando de casi 60 años de cañas, tapas, vinos y raciones. Y por supuesto, de tardes de toros y tertulia. Si esas paredes hablasen tendrían miles de historias que contar.

Mientras otros bares “históricos” cercanos a la plaza han ido cerrando sus puertas, “La Tienta” parece gozar de una juventud eterna. Es punto de reunión habitual de aficionados a los toros pero también para todo tipo de público. Por ejemplo, el local es un sitio inmejorable para disfrutar del fútbol los días de partido o tomar una cerveza al salir del trabajo.

“La Tienta” fue desde sus inicios un negocio familiar. Hoy en día, lo sigue siendo, y bien que se nota. Durante años fue regentado por Venancio Molero, que sigue en el recuerdo de los clientes más veteranos. En 2008, sus hijos Cesar y David tomaron las riendas del negocio.

Los clientes han apodado a Cesar como “El Juli”, por su parecido con el torero madrileño. Dicen de él que es único “en el arte de charlar tirando cañas”

Es una historia de las que cada vez quedan menos. Ellos pasaron buena parte de su infancia en la taberna, crecieron viendo a su padre trabajar detrás de esa barra, y cuando llegó el momento no dudaron en seguir sus pasos, en seguir escribiendo páginas de esta pequeña aventura familiar.

Para ello, en vez de hacer una apuesta conservadora y continuista, decidieron llevar a cabo una gran reforma. A primeros de 2009 y tras meses de trabajo, el establecimiento abría de nuevo sus puertas al público. Sin lugar a dudas había merecido la pena: el establecimiento cuenta desde entonces con unas instalaciones a la altura del siglo XXI. Fue una pequeña revolución pero que no le hizo perder el encanto típico de las tabernas taurinas de toda la vida. Cesar y David afirman que una de sus mayores bazas es “que se ha sabido conjugar la tradición con modernidad”.

Durante la Feria de San Isidro la taberna es un hervidero de actividad y en esas cuatro semanas hacen su particular “agosto”. La hora punta se alarga de cinco de la tarde a once de la noche y algunos clientes afirman con sorna que esos días “hay más gente trabajando en la taberna que en la propia plaza”. Doce camareros se encargan de que a nadie le falte de nada: cada cerveza con su tapa y cada ración con su pan.

El nombre del establecimiento es, de por sí, un guiño a la tauromaquia. La tienta es la prueba previa a la lidia que los ganaderos realizan para probar la bravura de los becerros.

El local se convierte en uno de los sitios ineludibles para tomar la penúltima caña antes de entrar a la plaza o la primera después de salir. Los que no tienen la suerte de contar con entrada para esa tarde, disfrutan y comentan la corrida en las televisiones disponibles. Y es que en “La Tienta” se respira un ambiente fantástico. La afición común al mundo del toro provoca una agradable complicidad con el personal y entre los propios clientes aunque acaben de conocerse.

Pero no solo de cañas vive este establecimiento. Sus tapas y raciones son también muy apreciadas: mollejas, champiñones, sangre… pero por encima de todas destaca la oreja, especialidad de la casa. El grito de “¡¡Una de oreja!!” puede considerarse prácticamente el himno del establecimiento y se cuela continuamente entre las conversaciones. Tampoco hay que olvidarse de los productos ibéricos, los quesos de calidad y sus famosos “pitufos”, que es como se conoce a la ración de chorizos fritos pequeños, otra de las destacadas del local. En resumen, tapas y raciones tradicionales sin grandes florituras pero siempre a la altura en calidad y cantidad.

Sus raciones dejan siempre buen sabor de boca aunque la tarde de toros no haya estado a la altura

Por supuesto, es habitual encontrar en su barra a gente del mundo del toreo. También a algunos diestros que una vez terminada la faena, deciden relajarse tomando una cerveza o un buen vino y por supuesto: “¡¡Una de Oreja!!”. Asimismo, se han dejado ver por “La Tienta” grande personalidades del deporte como Iker Casillas o Feliciano López.

Cuando acaba la temporada taurina, “La Tienta” se convierte en un sitio menos ajetreado y da la sensación de que la actividad ha bajado una marcha de quinta a cuarta velocidad. Al entrar puede parecerte incluso un local distinto. Pero es el mismo de siempre, David y Cesar esperan detrás de la barra. Pasar por allí se convierte en una experiencia diferente, en otra manera de disfrutarlo.

Como broche de oro, solo queda destacar la cuidadísima decoración. Una vez más el mundo de la tauromaquia está muy presente: cuadros y fotos de matadores, cabezas de toro, banderillas… etc. Y como hilo musical de fondo, nunca falta flamenco del bueno, muy del gusto de los anfitriones de esta taberna de obligada visita en tarde corrida, por qué no, en cualquier momento.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Top